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Conjugar el Patrimonio con el placer. Hay
que hacer que las personas que acuden a
visitar los diferentes monumentos disfruten
de la visita.
Poner en valor las múltiples facetas que se pueden extraer de los bienes culturales, como son el conocimiento histórico, el placer estético, el disfrute de su uso y los valores simbólicos y de identidad colectiva. Revitalizar todas aquellas zonas que poseen una vasta historia pero que el transcurrir del tiempo les ha hecho perder importancia económica aunque poseen un valor cultural incalculable, el cual es digno de conservar y difundir para no perder parte de nuestras raíces, siendo una vía para su recuperación económica. |